REGAÑADOS, PERO NO LES IMPORTA
Precandidatos desafiaban la transparencia y al parecer se preguntan “¿Y si mejor nos fiscalizan después de ganar?”
En un acto de audacia digno de un premio a la desfachatez, miles de aspirantes a cargos públicos en Honduras parecen haber encontrado una nueva estrategia de campaña: la invisibilidad financiera. A pesar de las insistencias de la Unidad de Política Limpia y el CNE, les ha valido chancleta y no abren ni registran sus cuentas bancarias.
En ese sentido el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), les mando un jalón de orejas a la mayoría de los precandidatos que han decidido que abrir cuentas bancarias es un trámite innecesario, casi tan irrelevante como prometer cumplir con la ley.
La titular del CNA, Gabriela Castellanos, no pudo ocultar su indignación y, con una mezcla de ironía y frustración, preguntó en sus redes: “¿Qué tienen que ocultar? ¿Por qué tanto secretismo?” Claro, preguntas retóricas, porque todos sabemos que la política hondureña está regida por la transparencia… ¿o no?
De los 5.880 aspirantes a un puesto en las próximas elecciones primarias, apenas 1.496 han cumplido con la apertura de sus cuentas bancarias, dejando a más del 70% en la categoría de “mejor no pregunten de dónde viene el dinero”. Para la Unidad de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización a Partidos Políticos y Candidatos (UFTF), esto representa un serio obstáculo para evitar la infiltración del crimen organizado en las campañas. Pero, ¿quién necesita regulación cuando podemos confiar ciegamente en la honestidad de nuestros políticos?