MARCO RUBIO BATEA A LA REFUNDACIÓN

Ni una semana lleva el chele Donald Trump en el poder y más o menos ya se empezó a notar lo mucho que se la pescocea lo que se diga o se haga en Honduras, pues el mentado Marco Rubio, al que delegó él la responsabilidad de la política exterior gringa, anunció su primera gira por Centroamérica, en la que los únicos no incluidos serán el dictador muco, Daniel Ortega, y por supuesto sus carretas del gobierno catracho de la refundición.

Es decir, que lo de la amenaza de la comandanta Xiomara Castro a inicios de año de echarlos de la base en Palmerola les entró por un oído y les salió por el otro; como quien dice: a ver si se atreven. Y es que el hecho de haberlos ninguneado de esa manera, poniéndolos al mismo nivel que una dictadura como la de Nicaragua, ya es un indicativo de la consideración que nos tienen en el norte.

Guatemala, El Salvador, Costa Rica y República Dominicana serán los únicos destinos de Rubio, pues entiende él que el Tío Sam tiene ahí mejores anfitriones, y no un recibimiento cargado de hipocresía y resentimiento como el que seguramente le daría el Ejecutivo refundidor, donde la tirria anti gringa ha sido una constante durante los tres años que llevan con la guayaba.

La gira, según se reveló desde el imperio, comenzará “a más tardar la próxima semana” con Panamá como primera parada, a donde Rubio llegará a tratar con la seriedad del caso lo de la administración del canal, que ya dijo Trump que recuperaría debido a la supuesta presencia china en el lugar. Pero saliendo de ahí, el otro tema central de la agenda será lo de la inmigración.

Y es precisamente ahí donde se pone más bueno el asunto, ya que precisamente la amenaza de Trump de deportar masivamente a los ‘sin papeles’ desde el norte, incluyendo por supuesto a los catrachos, es lo que motivó a la comandanta Castro a responder con la amenaza de Palmerola, como si estuviese su gobierno en condiciones de igualdad frente a la mayor potencia política, económica y militar del mundo.

Pero ni por eso Rubio los consideró en sus planes, porque a lo mejor sabe que con la chusma no se puede hablar ni negociar, por más que el mayor interesado del cuento no sea el Tío Sam sino precisamente el gobierno refundidor, que sigue jugando con fuego respecto a su política exterior, encomendada a un canciller que, más que canciller, parece un activista más.

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