LIBRE EMPIEZA CUENTA REGRESIVA
La socióloga Julieta Castellanos, conocida por su capacidad de analizar la política con precisión quirúrgica y algo de escepticismo bien afinado, ha pintado un retrato colorido del último año de gobierno del partido Libertad y Refundación (Libre).
Según Castellanos, esta cuenta regresiva hacia las elecciones generales no parece una despedida gloriosa, sino más bien un episodio dramático de reality show político, con desafíos que van desde lo terrenal hasta lo interestelar.
Un Trump en el espejo político
Castellanos comparó este año de gobierno de la presidenta Xiomara Castro con el debut de Donald Trump en su regreso al poder. Sí, ese mismo Trump. Según Castellanos, ambos mandatarios tienen algo en común: una capacidad asombrosa para sorprender y, en ocasiones, desconcertar.
“No es lo mismo imaginar cómo sería el Gobierno de Trump que enfrentarse a sus políticas. Del mismo modo, ahora Libre debe lidiar con una realidad que ya no puede justificar solo con discursos”, dijo Castellanos.
¿El resultado? Un tono más suave frente a Estados Unidos, una embajadora Dogu que ya no ocupa titulares y un Libre que parece haber cambiado su famosa confrontación por un incómodo silencio diplomático.
Honduras no solo lidera en solicitudes de asilo en Estados Unidos, sino también en “índices de preocupación regional”. Con un 68.9% de pobreza y unas remesas que sostienen el 27% del PIB, Castellanos señaló que el país depende de los dólares estadounidenses más que de su propio plan de gobierno.
¿Y las alianzas con China y Rusia? Castellanos las describió como un coqueteo internacional que no ha dado frutos, salvo para los titulares de periódicos. La crisis en la industria camaronera del sur, según ella, es un recordatorio de que no todo lo que brilla es oro… ni camarón.
¿CICIH? ¡CICIHí hí hí!
Sobre la esperada llegada de la CICIH, Castellanos fue directa: “La CICIH no vendrá”. Pero no se preocupen, porque las instituciones estatales están trabajando arduamente… en legitimarse a sí mismas. Según la socióloga, la Corte Suprema de Justicia ha hecho más por “limpiar nombres” que cualquier detergente en el mercado, mientras el Congreso Nacional parece estar en modo “parálisis estratégica”.
Honduras también termina su presidencia pro tempore de la CELAC, aunque según Castellanos, esto se parece más a dejar un club social que a liderarlo. Con una declaración de Tegucigalpa rechazada por diez países, Honduras ha demostrado que el liderazgo regional no está entre sus fortalezas actuales.
Con un panorama tan dramático como las novelas de mediodía, el último año de gobierno de Libre promete ser una montaña rusa de emociones, desafíos y, posiblemente, más titulares desconcertantes. ¿El legado? Según Castellanos, eso dependerá de si el partido puede sortear los obstáculos o si, por el contrario, queda atrapado en su propio laberinto de decisiones cuestionables. Entonces… Que inicie la cuenta regresiva.