EL ZOOLÓGICO JOYA GRANDE RENACE
En un giro digno de un guion de Netflix, el director de la OABI, Marco Antonio Zelaya, anunció con orgullo que el Zoológico Joya Grande finalmente salió de la lista negra de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos. Al parecer, el zoológico, inaugurado en su día por el cartel de “Los Cachiros” como un Disney para capos, ahora está listo para su gran renovación con la cara bien lavada.
“Encontré un zoológico secuestrado, no por leones ni tigres, sino por una estructura criminal”, aseguró Zelaya, quien, como héroe improbable, se las ingenió para liberar a los animales y al personal que vivían en lo que parecía un episodio en vivo de Narcos.
Zelaya explicó que tuvo que enfrentarse a más burocracia que un turista en migración, ya que su primera solicitud al Departamento del Tesoro fue denegada. Pero, como buen hondureño, insistió, apeló y argumentó que el zoológico, bajo la etiqueta OFAC, no podía recibir ni siquiera donaciones de comida para los monos.
Finalmente, tras meses de papeleo, el 13 de enero llegó la notificación: Joya Grande estaba libre del yugo de la OFAC. Ahora, con la ayuda de “países amigos” y una organización protectora de animales, Zelaya promete convertir el lugar en un paraíso para los animales.
Aunque los críticos dudan de cómo se puede mantener un zoológico con un presupuesto que apenas alcanza para alimentar a un gato gordo, Zelaya insiste en que el lugar es autosostenible. “¡Aquí no hay despilfarros! Sera que hasta los leones están aprendiendo a cazar mosquitos.
Recordemos que este zoológico fue en su día el equivalente animal de un resort cinco estrellas, donde los “dueños” eran los Cachiros. Con su caída, el zoológico pasó a ser una especie de realidad postapocalíptica donde los animales, literalmente, se morían de hambre.
Ahora, con la promesa de una “segunda fase de recuperación”, los hondureños esperan que Joya Grande vuelva a ser un lugar digno, para los pobres animalitos inquilinos que distinguen a quien pertenece el lugar con tal les den de comer.