CONATEL QUIERE CONOCERTE MEJOR QUE TU MAMÁ

Analistas y especialistas han olido algo raro en el aire, y no es precisamente el humo de los autobuses urbanos. Se trata del nuevo registro biométrico obligatorio que pretende imponer la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), una medida tan amigable como un examen sorpresa y tan voluntaria como pagar impuestos.

Con el radar encendido muchos sectores, han  advertido que esto representa un riesgo para los ciudadanos, no solo porque estarían entregando información sensata, sino porque en Honduras la ciberseguridad es tan confiable como una sombrilla en un huracán. “Más parece que lo que andan buscando es ‘fregar’ al ciudadano”, han opinado.

Para hacer la oferta aún más tentadora, se ha advertido que quienes no se registren perderán su número telefónico. O sea, los hondureños tendrán que elegir entre entregar sus datos biométricos o quedar incomunicados, como si se tratara de un chantaje tecnológico al estilo “o firmas o pierdes tu SIM”.

Como si fuera poco, la medida se implementa en el marco de un estado de excepción que ya tiene derechos constitucionales restringidos. Algunos analistas han señalado que esto podría ser utilizado para el control ciudadano, manipulación de datos e incluso para futuras aventuras electorales. Total, en Honduras la transparencia suele ser tan nítida como un parabrisas sucio.

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