ASPIRAR A LA CANASTA BÁSICA CON IMAGINACIÓN

Al cierre de 2024, la Canasta Básica de Alimentos (CBA) se consolidó como el sueño inalcanzable de muchas familias hondureñas, con un costo promedio de 12,344.55 lempiras para un hogar de cinco personas. Según la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social (STSS), esto representa un incremento de 7.28 lempiras por persona en diciembre, o sea, una modesta suma de 36.4 lempiras adicionales por familia.

Para quienes no lo notaron, esa cifra podría alcanzar para casi medio kilo de frijoles… si los compran en oferta.

El alza interanual fue de 104.45 lempiras respecto a 2023 , lo que demuestra que, aunque el lempira siga “flexible”, los precios de la comida no están dispuestos a hacer yoga con los ingresos de los consumidores. En un vaivén digno de un partido de ping-pong, la CBA disminuyó 199.15 lempiras en ciertos momentos del año, solo para vengarse subiendo 285.28 lempiras después. Una montaña rusa económica que deja a los hondureños mareados y con el estómago vacío.

Mientras la STSS y el Banco Central aseguran que este conjunto de productos esenciales cuesta “poco más de 12,000 lempiras”, las organizaciones de la sociedad civil afirman que eso suena más a fantasía que a realidad . Después de todo, ¿quién no ha notado que un simple cartón de huevos ya cuesta casi tanto como un boleto de lotería, pero sin la esperanza de ganarse algo?

A este ritmo, tener acceso a los 30 productos de la canasta básica será pronto un símbolo de estatus, como tener carro nuevo o una casa con aire acondicionado . Los frijoles serán el nuevo caviar, las tortillas competirán con el pan artesanal, y el queso se convertirá en el rey de los caprichos culinarios.

Mientras tanto, las familias hondureñas hacen malabares con sus presupuestos, estirando cada lempira hasta donde la física lo permita, porque en este país llenar la mesa sigue siendo una proeza. Y no se sorprende si, al final del día, la única canasta que puedan permitirse sea la de mimbre… y vacía.

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